Cuando los músculos del suelo pélvico están débiles, demasiado tensos o han sufrido alguna lesión (desgarro, episiotomía) se puede alterar el funcionamiento de los órganos pélvicos, lo que puede causar pérdidas de orina, prolapsos o problemas durante las relaciones sexuales

¿Qué es la fisioterapia del suelo pélvico?

La fisioterapia pelviperineal (que procede de la unión de los términos “pelvis” y “periné”) o fisioterapia del suelo pélvico es una especialidad que previene y trata estas disfunciones, ayuda a preparar la musculatura para dar a luz y a recuperarse tras el parto. Se trata de una rama de la fisioterapia que se enfoca en el cuidado de la mujer, tanto como medida de tratamiento como de prevención, para mantener una buena salud.

Está indicada para los siguientes casos:

  • Embarazo: Tonifica y flexibiliza el suelo pélvico y lo prepara para el
  • Postparto: Revisa y trata las cicatrices (episiotomía, cesárea) y fortalece la musculatura para evitar pérdidas de orina o prolapsos.
  • Disfunciones sexuales: Como vaginismo, molestias en las relaciones o cicatrices dolorosas.
  • Incontinencia urinaria.
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Tratamientos del suelo pélvico

  • Masaje perineal para embarazadas: Este tipo de masaje se realiza a partir de la semana 34 de gestación, para reducir la incidencia de episiotomías y desgarros. El objetivo del masaje perineal es el de “despertar” al periné, estirándolo, ablandándolo y dándole más elasticidad para que en el momento del parto esté más preparado para abrirse.
  • Fisioterapia postparto: El parto, junto con el embarazo, constituyen dos factores de riesgo importantes en las lesiones del suelo pélvico. La compresión y distensión a la que se somete durante el parto vaginal es tan grande, que provoca un sobreestiramiento de las fibras musculares y las estructuras nerviosas y fasciales que lo rodean. Se recomienda acudir a partir de la sexta semana después del parto.
  • Incontinencia urinaria: La incontinencia es un problema tan común como silenciado. Alrededor del 30% de la población adulta padece esta dolencia, que consiste en la pérdida involuntaria de orina. Se produce al toser, estornudar, mantener relaciones sexuales o realizar actividad física. La incontinencia urinaria suele acarrear en quien lo padece otros trastornos derivados como ansiedad, estrés o, incluso, depresión. Puede desencadenarse tras un parto, la menopausia o tras la cirugía de extirpación del útero.
  • Prolapsos: El prolapso consiste en el descenso de uno o más órganos de la cavidad pélvica hacia el exterior. Es una patología que afecta a la calidad de vida de la mujer y suele diagnosticarse en un 50% de las mujeres multíparas. Se debe principalmente a la debilidad de los sistemas de sostén (músculos, ligamentos y fascias) que mantienen y suspenden a estos órganos pélvicos, impidiendo que salgan por la vagina.